"Las cuchillas duelen, los ríos anegan, los ácidos huelen, las drogan ciegan, las armas cuestan, los nudos ceden, los gases apestan, mejor vivir si se puede."
Me agobia la gente. Me molesta el ruido, el sonido del viento, de los árboles. Me taladran las voces, los susurros, las risas. Me atora el movimiento, los chasquidos de los dedos, el crujir de la comida en la boca al masticar. Me revienta la luz, la locura, la acumulación. Me agobio. Me agobio al andar.
Necesito silencio. Me hace daño el ruido, la gente. Necesito correr lejos, muy fuerte, muy cansado. Necesito agotar mis fuerzas para después tumbarme y no necesitar levantarme más. Necesito NO necesitar.
Me agobias. Me agobia él y ella, ellos y ellas. Me agobia que me pregunten, que me cuenten historias largas, me agobia que me salude la gente cuando llego o que se despidan de mi. Me molesta que me pregunten qué tal estoy, cómo me encuentro, qué me pasa o si tengo hambre.
Me agobian las clases, me agobia despertarme.
Me agobia vivir. Me agobia no poder dormir.
No me gusta que la comida dance por delante de mis narices mientras como, que no retiren las bandejas de la mesa después de que una persona ya se haya servido. No me gusta ver cómo la gente mete la comida en la boca, cómo traga, cómo relame. Es asqueroso.
Me gusta estar en silencio, que nadie grite, que nadie hable, que no haya nadie para hacer nada de eso. Necesito tranquilidad, que desaparezca el mundo, poder cerrar los ojos y estar sola.
Necesito agotarme físicamente para que, como psíquicamente ya lo estoy, pueda agotarme del todo. Quiero no poder andar, quiero no ser capaz de moverme, no poder hacer ruido, no poder gritar.
Y ahora que estoy rodeada de gente, me encantaría estar sola.
Sin embargo, me asusta la soledad.
Cris