A 90 kilómetros de tu sonrisa, de la sonrisa más bonita de todas las sonrisas que pululan por ahí. A 90 kilómetros de ese puñado de ánimos que nos espera. No parece tanto, ¿verdad? Es muy fácil contar hasta 90, rápido, simple, incluso fugaz. Es fácil descolgar el teléfono y marcar esos 9 números que guardo entre mis dientes. Tan sencillo como llamarte y escuchar tu voz. Es muy fácil verte, también. No me hace falta ni mirar una foto tuya ya que incluso, y sin ningún esfuerzo, te veo con tan sólo cerrar los ojos.
Pero, ¿tú cómo calmas las ganas de un beso, de un abrazo? ¿Cómo haces que se apacigüen las ganas de una mirada, de un suspiro o del silbido de tu nariz? Tú estás dentro de mí. Estás entre mis labios cada vez que sonrío, entre mi pelo cuando el viento lo despeina. Estás en mis dedos cuando rozan con mi piel, en la gota de lluvia que juguetea por mi cara e incluso en el picor de mis ojos. Estás en mi ropa, en mi olor y también en cada mordisco que doy y en cada vaso de agua que bebo. Estás en mi frío, entre mis sábanas y en cada una de mis mantas. En mi cepillo de dientes, entre mis suspiros…
Estás en mi cuenta atrás. Voy a empezar por 90 y sé que cuando llegue al 0 no te habrás movido de aquí, porque te huelo… Te huelo en todas partes y te siento con cada poro de mi piel. Y prometo darte, tan sólo para ti, un beso por cada kilómetro que hagamos desaparecer, así como 90 por cada kilómetro que nos aleje del resto del mundo.
Cris
Pero, ¿tú cómo calmas las ganas de un beso, de un abrazo? ¿Cómo haces que se apacigüen las ganas de una mirada, de un suspiro o del silbido de tu nariz? Tú estás dentro de mí. Estás entre mis labios cada vez que sonrío, entre mi pelo cuando el viento lo despeina. Estás en mis dedos cuando rozan con mi piel, en la gota de lluvia que juguetea por mi cara e incluso en el picor de mis ojos. Estás en mi ropa, en mi olor y también en cada mordisco que doy y en cada vaso de agua que bebo. Estás en mi frío, entre mis sábanas y en cada una de mis mantas. En mi cepillo de dientes, entre mis suspiros…
Estás en mi cuenta atrás. Voy a empezar por 90 y sé que cuando llegue al 0 no te habrás movido de aquí, porque te huelo… Te huelo en todas partes y te siento con cada poro de mi piel. Y prometo darte, tan sólo para ti, un beso por cada kilómetro que hagamos desaparecer, así como 90 por cada kilómetro que nos aleje del resto del mundo.
Cris



90 km. no son nada. Eres muy afortunada.
ResponderEliminarTodo se puede..no importa ni la distancia!:)
ResponderEliminarTe sigo!:)
Exitoss!