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Como a veces ocurre, el tiempo se detuvo y quedó suspendido en el aire mucho más que un instante, y el sonido se detuvo, y el movimiento se detuvo mucho, mucho más que un instante. Y de repente, el instante se había desvanecido.


domingo, 7 de noviembre de 2010

Mi inocencia interrumpida



"Las cuchillas duelen, los ríos anegan, los ácidos huelen, las drogan ciegan, las armas cuestan, los nudos ceden, los gases apestan, mejor vivir si se puede."
(Inocencia interrumpida)

Me agobia la gente. Me molesta el ruido, el sonido del viento, de los árboles. Me taladran las voces, los susurros, las risas. Me atora el movimiento, los chasquidos de los dedos, el crujir de la comida en la boca al masticar. Me revienta la luz, la locura, la acumulación. Me agobio. Me agobio al andar.
Necesito silencio. Me hace daño el ruido, la gente. Necesito correr lejos, muy fuerte, muy cansado. Necesito agotar mis fuerzas para después tumbarme y no necesitar levantarme más. Necesito NO necesitar.
Me agobias. Me agobia él y ella, ellos y ellas. Me agobia que me pregunten, que me cuenten historias largas, me agobia que me salude la gente cuando llego o que se despidan de mi. Me molesta que me pregunten qué tal estoy, cómo me encuentro, qué me pasa o si tengo hambre.
Me agobian las clases, me agobia despertarme.
Me agobia vivir. Me agobia no poder dormir.
No me gusta que la comida dance por delante de mis narices mientras como, que no retiren las bandejas de la mesa después de que una persona ya se haya servido. No me gusta ver cómo la gente mete la comida en la boca, cómo traga, cómo relame. Es asqueroso.
Me gusta estar en silencio, que nadie grite, que nadie hable, que no haya nadie para hacer nada de eso. Necesito tranquilidad, que desaparezca el mundo, poder cerrar los ojos y estar sola.
Tremendamente sola.
Necesito agotarme físicamente para que, como psíquicamente ya lo estoy, pueda agotarme del todo. Quiero no poder andar, quiero no ser capaz de moverme, no poder hacer ruido, no poder gritar.
Quiero una caricia.
Y ahora que estoy rodeada de gente, me encantaría estar sola.
Sin embargo, me asusta la soledad.


Cris

3 comentarios:

  1. Cien por ciento de acuerdo con todo lo que escribiste. Desde la primera hasta la última palabra.
    "Me agobia vivir", sin dudas, pero también agobia el pensar qué pasaría si no estuviera viva, si a alguien le dolería, si les diera lo mismo, si algo cambiaría. Y pensar, nos da el indicio de que estamos vivos, vivitos y coleando. A veces hasta agobia pensar.

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  2. Hay días en que todo agobia, y lo único que deseas es salir corriendo hacia ninguna parte...
    Pero créeme que la soledad no ayuda para nada. No dejes de luchar, aférrate a la vida, y si necesitas una caricia, no esperes a que llegue. Pídela, róbala, regala una.
    Cuentas conmigo, para lo que sea.
    Besos y abrazos!!

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  3. Perfecta profundida con la que escribes todo esto que sientes y que muchos de nosotros, aunque no nos atrevamos a verbalizarlo, o a escrirlo, sentimos de un modo parecido...
    Deberíamos atender más a esas necesidades personales y no tanto a lo socialmente establecido... La soledad necesitada y disfrutada, por ejemplo...

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