Como a veces ocurre, el tiempo se detuvo y quedó suspendido en el aire mucho más que un instante, y el sonido se detuvo, y el movimiento se detuvo mucho, mucho más que un instante. Y de repente, el instante se había desvanecido.
“No sé cuánto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte.”
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